FRAILES DE LA ORDEN DE PREDICADORES
CAPÍTULO GENERAL DE PROVINCIALES
Bogotá – 2007

HOMILÍA EN LA MISA DEL 28 DE JULIO
Por:
Fray Edmund Nantes, O.P.
Prior Provincial
Provincia de Filipinas

EL TRIGO Y LA CIZAÑA
Mt. 13, 24-30.

Mientras que el centro de atención de la parábola del sembrador radica en las diversas condiciones del suelo para producir los distintos tipo s de cosecha, el foco de atención de la parábola del trigo y la cizaña está en el mandato del dueño a sus sirvientes de permitir pacientemente que ambos, el trigo y la cizaña, crezcan hasta el tiempo de la cosecha.

Como hermanos, superiores, y Capítulo General, yo creo que Jesús nos pide ser realistas acerca de lo que podemos hacer en este Capítulo, para que no acabemos desilusionados. Nosotros nunca seremos perfectos ni resolveremos el problema del hermano equivocado, no importa que tan buenas sean las Actas de este Capítulo. Quizás esa sea la razón por la que, en vez de escribir acerca de “los caminos de la perfección”, Simon Tugwell escribió en vez acerca de “los caminos de imperfección”. Y no importa que tan cuidadosos seamos en la selección de nuestros candidatos, siempre será muy difícil discernir entre las vocaciones que verdaderamente lo son y las que no lo son. Nosotros somos una mezcla. “Hay tantas cosas buenas en el peor de nosotros y tantas cosas malas en los mejores”. En realidad, ¡todos somos muy parecidos! Y no importa que tan buenos nuestros programas de formación inicial y continua sean, siempre habrá cizaña que crece—después de nuestro período como provinciales, hasta el siguiente Capítulo, y aún hasta el final de los tiempos.

De alguna manera, la cizaña tiene una mejor posibilidad de sobrevivir. Se me oculten dos razones para que esto sea así: Primero, cada jardinero sabe que la cizaña tiene raíces que se afianzan más rápido y más profundamente al suelo. Cuando nos encontramos con esta situación, comprendemos la necesidad que existe de cuidar por las plantas más delicadas, de los más jóvenes en nuestras comunidades que están apenas comenzando a aprender lo básico de nuestra vida religiosa. Ellos son más fácilmente influenciables por el mal ejemplo. Esa es la razón por la que somos cuidadosos respecto al tipo de personas que enviamos a formar parte de nuestras comunidades de formación inicial. Pero hay problemas más positivos que un provincial necesita enfrentar. No podemos emplear todas nuestras energías solamente enfrentando nuestros hermanos que son problemáticos y llenando formas canónicas aquí y allá. ¡Imagínense la carga de trabajo que Bob Ombres tendría si todo lo que nosotros hiciéramos fuera limpiar el terreno! En nuestra comisión /y me imagino que en todas las demás) no nos dedicamos demasiado a quejamos de lo negativo, sino más bien a remarcar los aspectos positivos que encontramos en nuestras comunidades.

La segunda razón por la que la cizaña parece tener una mayor capacidad para sobrevivir es que se adapta más fácilmente, se multiplica más rápido, y se extiende más fácilmente. Uno se pregunta de dónde salió tanta cizaña. Usted arranca una aquí y ya le creció otra por allá. La cizaña es capaz de sufrir mutaciones con tal de adaptarse a su medio ambiente. Usted piensa que un manojo de trigo le está creciendo en su jardín y después tristemente se da cuenta de que se ha convertido en cizaña. Por otro lado, algunos que pensamos que eran cizaña, maravillosamente se nos han convertido en trigo. Este tipo de mutación es más característica de nuestra condición humana. La gente cambia. Yo espero que no plantemos trigo en nuestra formación inicial, sólo para desalentamos al final porque se nos ha convertido en cizaña.

Nadie puede ser tan presuntuoso como para afirmar que siempre ha sido trigo. Por otro lado, no podemos juzgar que aquellos a quienes consideramos cizaña solamente sirvan para alimentar fuegos eternos. Necesitamos mucha paciencia para con otros, e incluso para con nosotros mismos. El Apóstol Santiago, a quien acabamos de celebrar recientemente, así como su hermano Juan, a quien conocemos como el discípulo amado, cuando se enfrentaron a la oposición de los Samaritanos, ambos, de manera impulsiva, encontraron una solución poco amable para remover a los indeseables: “Señor, ¿quieres que hagamos descender fuego del cielo para destruirlos? Esa vena violenta nunca ha desaparecido realmente de en medio de los discípulos actuales de Cristo. ¿Qué tan seguido hemos sentido la tentación de actuar de inmediato y de arrancar la cizaña que detectamos en medio de nosotros, tan pronto la detectamos? ¡Ajá... ya te atrapé... afuera contigo! Necesitamos mucha paciencia y tolerancia. Como dice el viejo proverbio Chino: “Un momento de paciencia puede prevenir grandes desastres. Un momento de impaciencia puede arruinar toda una vida”.

¿Por qué el dueño del campo permite que la cizaña crezca junto con el trigo? O si lo prefiere: ¿Por qué permite Dios que exista el mal? Una pregunta tan antigua como la misma humanidad. Asombrosamente, la razón es: para proteger a la buena semilla. “Si arrancas la cizaña, arrancarás también con ella al trigo”. Extrañamente, siempre hay algo que puede aprenderse de lo malo, y lo que se puede aprender es que “lo necesitamos” también. Somos lo que somos el día de hoy, no solamente por los buenos ejemplos que hemos aprendido sino también por los males que hemos visto. Kahlil Gibran dice: “He aprendido silencio de los habladores, tolerancia de los intolerantes, y amabilidad de los crueles; extrañamente, les estoy agradecidos a estos maestros”. De modo que, mis hermanos, ¡denle las gracias a aquellos hermanos que les han colmado la paciencia! ¡No los envíen a otras provincias!

Jesús es la raíz de toda paciencia y de toda tolerancia. Sin embargo, El es también el fin de toda tolerancia. En el último día, cuando venga como juez, toda tolerancia llegará a su fin Extrañamente, ya que la justicia de Dios condenará a un castigo eterno a todos aquellos que neciamente se negaron a aceptar su misericordia, nosotros debemos olvidar todo enojo y todo deseo de venganza. Nosotros debemos en vez amar a nuestros enemigos. Por su muerte en la cruz, sólo Cristo tiene el derecho de pronunciar sentencia y recompensar a os buenos y castigar a los malos. Hagan espacio, por lo tanto, para la tolerancia: tolerancia con cada uno, tolerancia con el comportamiento del otro, tolerancia con las creencias del otro; no a pesar de, sino precisamente por el Reinado absoluto de Jesús. Mis hermanos, después de haber trabajado intensamente durante este Capítulo, después de que hemos cumplido con nuestras diarias tareas, vayan a dormir y descansen en paz. No solamente es el diablo quien está despierto. Nuestro amante Dios también está despierto.

 

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